¿Quién no ha escuchado hablar de Linux? ¿De sus comandos, modos y funciones? ¿De sus vistosas ventanas, efectos y apariencias? Quizá, en estos momentos, estemos leyendo estas líneas desde una computadora con Linux instalado. Pero, ¿por qué dejaría a mi compañero de toda la vida, Windows? ¿Estoy listo para el siguiente paso?
A inicios de julio del presente año, se desarrolló en la Universidad Nacional del Callao, el Proceso de Evaluación Electrónica de Estudiantes a los Docentes. El aula Universia, monstruo de la tecnología, despertó de su letargo de casi un año para apoyar este proceso con lo mejor que se tenía. Pero (¡siempre el “pero”!), debido a la casi muerte en vida de sus máquinas (virus, programas instalados incorrectamente, más virus, deterioro de equipos, y más virus), se tenía que hacer algo.
Si bien el Proceso de Evaluación 2009A estaba a puertas de iniciarse, el Personal del Centro de Cómputo, dio todo de sí para levantar al gigante y encarar el proceso. ¿Cómo hacerlo? Se hizo de todo: levantar imágenes a los Sistemas Operativos Windows que se habían creado con anterioridad, clonar los discos duros para evitar el engorroso proceso instalar Windows uno por uno, instalar y pasar un antivirus (no el conocido Nod32 con su aún más conocido crack que vencerá en el año 2690). Los resultados siempre nos mandaban al inicio. Había que hacer algo.
¿Y poner Linux en lugar del ya conocido Windows? No sabemos de dónde surgió la idea… quizá una iluminación divina, cambiar algo que gobernó por muchos años, o, simplemente la desesperación del momento. Con la característica que siempre domina en el ser humano, hicimos una competencia: qué Sistema Operativo podíamos usar para enfrentar a Windows. Necesitábamos correr el riesgo. Ahora, venía la gran pregunta: ¿qué versión de Linux usar? La respuesta no tardó mucho en salir por sí misma: Ubuntu (su entorno para usuarios finales, similar a Windows, era el candidato indóneo para nuestra pequeña carrera contra el tiempo de instalación). La ventaja de Ubuntu frente a Windows (ojo, Windows original, no las versiones piratas de Wilson o los Windows desatendidos) es su LiveCD, capaz de correr en la PC sin formatear, dañar o, siquiera, instalar Ubuntu en nuestras queridas computadoras. Claro que, posterior a probarlo desde el LiveCD, viene su instalación (si el usuario, o sea nosotros, nos adecuamos a su entorno). Claro que, para Universia, no ibamos a usar sólo el LiveCD (¿tener 20 LiveCD en cada computadora?), así que procedimos a la instalación (tan fácil como poner un Siguiente). Las partes de configuración serán motivo de futuras publicaciones.
Y, llegó el día: debía iniciarse el Proceso de Evaluación. Con tan sólo 15 máquinas (pelearon hasta el último), 5 con Ubuntu y 10 con Windows, procedimos a modernizar el concepto de que únicamente los usuarios más avanzados podían usar Linux. Como era de esperarse, algunos alumnos, que estaban acostumbrados a ver el ícono de Mi PC, Internet Explorer, Mi Papelera, Mis documentos, y el conocido Inicio, no sabían a donde ir (aun también hubieron los que identificaron rápidamente el ícono de Mozilla Firefox). El personal del Centro de Cómputo, en su labor de apoyo y help desk, orientó a los estudiantes a dónde tenían que ir, qué hacer y cómo hacerlo. Como es la característica de los unacinos, rápidamente se acostumbraron al cambio: los que ya habían evaluado y venían con sus compañeros, sabían dónde estaban cada una de las herramientas para realizar el Proceso de Evaluación. Ya para la reprogramación que hubo, los alumnos dominaban el entorno gráfico y sabían cómo evaluar. Y, sin que ellos mismos se dieran cuenta, las máquinas con Ubuntu instalado ya eran 10, y eran las más pedidas para rendir la evaluación (esto porque en las que existía Windows aún presentaban los problemas con nuestros enemigos de toda la vida: los virus).
Nuestra labor, por el momento, había concluído. Los unacinos se adecuaron perfectamente al cambio (habiendo incluso algunos que nos pedían consejos para poder instalar en sus máquinas una partición con Ubuntu, qué Linux es mejor para servidores, para usuarios,…) Entonces, nuestra labor aún no concluye, está recién comenzando…